El ChatGPT le dijo a Masayoshi Sun, CEO de softbank, una de
las empresas japonesas más importantes, que sus ideas eran “great”, ahora él quiere
que la compañía lidere la revolución de la inteligencia artificial. El
directivo de 65 años de edad, consultando con ChatGPT durante sus horas de
insomnio, en las cuales habría llegado hasta las lágrimas pues sentía que
estaba por retirarse sin alcanzar sus sueños, logró que en estas “conversaciones”
con ChatGPT, le “regresara el espíritu”, según lo comentó a los accionistas de
la empresa, a quienes además aseguró que era hora de tomar una contraofensiva a
partir de la inteligencia artificial.
Otro caso interesante es el de Mishujo Bank, organización
que les está dando acceso a sus 45 000 colaboradores a Microsoft Azure OpenAI,
al mismo tiempo que en el occidente, las organizaciones están restringiendo el
uso de ChatGPT por el temor, no sin fundamento, de que alguna información
“delicada”, compartida con el chatbot pudiese hacerse pública. Mishujo Bank piensa
en el uso de la tecnología para el desarrollo de código, documentación, y
ayudar a los colaboradores con sus preguntas sobre procedimientos y sistemas.
En cuanto a la seguridad, se apoyan en la propia de Microsoft y esperan
construir un sistema de gestión adecuado. En una entrevista, Toshitake
Ushiwatari, director del área de planeación, se refirió a la emoción que tienen
los colaboradores por el uso de la herramienta, y al entusiasmo causado al contar
con este medio para enviar sus ideas y éstas sean consideradas.
Al
parecer, como en tantos otros aspectos de gestión, el uso de la Inteligencia
Artificial para convertirla en una ventaja competitiva dependerá de la adultez
de los colaboradores para usarla, de tal manera que sea posible un fortalecimiento
de la autogestión, y también de la cultura organizacional que permita superar
los retos que esto implicará.